Disfruto mucho hacer listas de reproducción. Lo defino como un placer casi didáctico y de autoconocimiento, de niño armaba rompezabezas y me la pasaba feliz juntando piezas durante horas, ahora lo hago con música, ensamblo imagenes auditivas que relatan algo, así lo veo. Llevo haciéndolo años y quizás lo seguiré realizando hasta el día en que me muera.
La música la interpreto como la moda, por temporadas; así como en las pasarelas de Primavera-Verano se ven ciertos colores, cortes, accesorios y texturas distintos a los de Otoño-Invierno, yo escucho ciertos géneros y estilos de acuerdo con la época del año que transcurre. Eso no quiere decir que me la pase oyendo villancicos del 12 al 24 de diciembre, sino que trato de complementar una época en la que percibo a la gente festiva con lo que mi oído piensa que sirve para hacer fiesta.
Mi primera lista de reproducción en este invierno es la siguiente.
You’ve been cheatin’ – Phil Collins
Little L – Jamiroquai
Merry Christmas Mr. Lawrence – Ryuichi Sakamoto
Un año más – Mecano
Acknoledgement – Modjo
Come and get your love – Redbone
I’m stepping out of the picture – Johnny Maestro
Supaconstellation (Club Mix) – Sosua & Mad
Street life – Randy Crawford
My Way – Sid Vicious
El hecho de percibir a la gente en un contexto de aperura al espíritu festivo me lleva a relacionar esta época del año con la música que a lo largo de mi experiencia de vida he dispuesto sea la que acompañe mis ingestas de comida y alcohol. Trato de incluir sonidos que tengan una base bailable con un bajo prominente y sonido funk (Little L, Street Life, Come and get your love), o house de diversos estilos (Acknowledgement, Supaconstellation).
Los puntos que rompen esa tendencia son Merry Christmas Mr. Lawrence, que añade una sensación de dulzura de nieve y frío; Un año más que explícitamente narra las vivencias de la noche vieja en Madrid. My Way que es un himno de orgullo personal y satisfacción por lo realizado en el pasado.
Como aclaración quiero señalar que la versión de esta lista varía en función del medio que se escoja para escucharla. En Youtube se encuentra la lista original tal cual fue concebida, en tanto las que aparecen en Spotify y Apple Music presentan una variación del tema 8 (Supaconstellation) ya que no está disponible la Club Mix, no obstante si aparece una remezcla de Raúl Rincón, que si bien no destroza el tema original, no cumple las expectativas de goce musical.
Si alguien me preguntara, como a cierto gobernante, ¿cuáles son los tres libros que han marcado su vida?, no sabría que responder. La literatura es una de esas esferas de la cultura que nos presenta creaciones destinadas para impactar determinada etapa de nuestra existencia. Lo mismo aplica al cine, música, artes plásticas, etc. Definir cuatro o cinco discos predilectos simplemente resulta imposible.
No puedo escoger menos de 25, de nada serviría comunicar cuáles son sin explicar por qué los escogí, qué elementos tienen para ser hacerse con mi agrado y devoción. Ante todo soy fiel convencido de que toda opinión debe ser respaldada por una justificación, de lo contrario no vale la pena tomarla en cuenta.
No obstante la complejidad de esa tarea, no hay impedimento alguno para escribir sobre aquellas creaciones que satisfacen el alma del escucha. Compartir impresiones y crítica sobre cualquier expresión artística es parte del ciclo mismo de su legado. En ese sentido aquí me propongo hacer un repaso por los discos de una vida, la mía, aquellas piezas musicales que me han estremecido de forma intelectual o emotiva.
Valorar la obra de un músico resulta una actividad más enriquecedora cuando se toman parámetros, por ejemplo, de la crítica literaria. Se califica un libro a partir de su totalidad, no por algún capítulo aislado; lo mismo resulta para la música pop, preferible la valorización de discos y no de simples canciones sueltas.
Como condicionante para esta selección agrego que tuvieron que haber sido publicados coincidiendo con mi nacimiento y tránsito en la vida, es decir, desde aquel 13 de junio de mil novecientos y algo hasta el día de hoy. Empecemos.
Mama Said – Lenny Kravitz (1991)
Lenny Kravitz es un músico al que las críticas tradicionales norteamericana y mundial no le otorgan muchas luces, si bien no es un genio, tampoco es un producto plástico carente de sustancia, esencia o dotes musicales; por el contrario lo veo como un sujeto con demasiado talento. Kravitz es creador, no es un simple prestanombre que vocaliza las ideas de otros, esa es su más notoria fortaleza.
Su vida privada que incluye matrimonios con modelos, sexualidad radiante y abrumadora arriba de los escenarios y simpleza lírica lo han encasillado como un compositor y músico, de alguna manera, predecible o poco trascendente, no obstante el neoyorkino sabe hacer música y cuando se le pega la gana lo demuestra.
Mamma Said es un álbum que a través de las tardes y noches de mi vida se ha deslizado por mis oídos y cerebro al tiempo en que el Jack Daniel’s lo hacía por mi garganta. La razón es porque en sus casi cincuenta minutos de duración ocurren muchas cosas, como si de una película de Guy Ritchie o Guillermo Arriaga se tratara, en Mamma Said pasa de todo, obvio sin la dosis de realidad cruda o violencia que se aprecia en los filmes de estos cineastas.
Mamma Said es un paseo, no muy demandante aunque si plural, que recorre diversos paisajes sonoros formados por los géneros o estilos musicales que lo conforman. El primero en hacer su aparición es el rock en el movimiento inaugural del disco, Fields of Joy. Este cover sumerge en un nuevo contexto a la versión original realizada por The New York Rock Ensemble y transforma una tranquila pieza psicodélica de la mano del guitarrista Slash.
Lo que inicia como una pieza que coquetea con el folkdeviene en guitarras y hace presente uno de los grandes dotes interpretativos de Kravitz, la versatilidad vocal que le permite mecerse de un lado a otro, de agudo a grave, de sensualidad a furia. El áspero sonido con guitarras a la vanguardia en la obertura del álbum prevalece también en Always on the Run y Stop Draggin’ Around.
Es a partir de la tercera canción que comienza el zigzagueo musical que enaltece al disco. Stand by my Woman abandona el rock y presenta una balada melosa que acaricia el soul y donde el piano junto a la batería son los grandes protagonistas de este capítulo, con un saxofón que se asoma por ahí.
Posteriormente llega It Ain´t Over ´Till It´s Over, el punto alto del disco en materia comercial y de popularidad. Una canción eminentemente setentera que recuerda el soul de Filadelfia. More than everythig in this world detiene esa celebración cálida y funky para mostrar de forma muy solemne, envolviendo en una atmósfera casi litúrgica, la declaración de un hombre que encara a una mujer y le hace saber que ella es lo que más anhela.
La oferta de formas musicales se amplía con el transcurso de Mamma Said y aparece el soul-jazz de la pícara What goes around comes around. The Difference is Why supone un retorno a las baladas junto a Flowers for Zoë y All I Ever Wanted. La travesía concluye con la desenchufada pero no por ello menos emotiva Butterfly.
Como se mencionó antes, Lenny Kravitz no es un derroche de grandilocuencia al momento de concebir letras (en realidad casi ningún músico pop lo es), sin embargo cuenta con hallazgos interesantes a lo largo del álbum, por ejemplo el contraste presente en la forma de reverenciar a su madre (con rebeldía en Always on the Run) y a su hija (con ternura en Flowers for Zoë) o la incredulidad e incertidumbre ante una situación que describe en What the … are we saying?, que se conjuga lúcidamente con la música y el desenlace psicodélico de la canción.
Desde una perspectiva de ejecución instrumental el disco tiene puntos enormemente rescatables como el saxofón jazz de What goes around comes around, las líneas de bajo con carácter que se presentan de principio a fin del álbum y las guitarras que en los dos primeros temas intepreta Slash, además de la ya mencionada versatilidad vocal de Lenny. Mamma Said no es un paseo demandante o cargado de momentos incómodos que inviten a cierta reflexión, es más bien una travesía disfrutable que sabe presentar diversas caras del lado agradable de la vida.
El domingo 10 de Junio de 2007 la cadena HBO emitió el último episodio del drama Los Soprano, una década después conviene recapitular los atributos que llevaron a que la serie se convirtiera en un éxito crítico y alcanzara altos niveles de popularidad, que con el paso del tiempo la volverían una referencia dentro de la industria del entretenimiento del siglo XXI.
Producida por David Chase y protagonizada por James Galdolfini, la serie narra el andar por la vida de Anthony John «Tony» Soprano, un mafioso italoamericano de Nueva Jersey y muestra las implicaciones de su «negocio» y la relación con su familia y su desenvolvimiento en la sociedad.
Dimensionar correctamente el impacto de este personaje solo puede hacerse si se le compara con el jefe mafioso de la cultura pop por antonomasia que es Vito Corleone de ‘El Padrino’; no obstante hay notables diferencias entre ambos personajes.
Corleone, creado por Mario Puzo y llevado al cine por Francis Ford Coppola, es un inmigrante siciliano que arriba a la costa este de los Estados Unidos, en específico la ciudad de Nueva York en los primeros años del siglo XX. Tony Soprano por su parte es norteamericano de nacimiento y de origen napolitano que llega al mundo en 1959. Se puede concluir que Soprano es generacionalmente «nieto» de Vito.
Tony, que en la serie relata que su abuelo procedía de la localidad de Avellino, es un mafioso que en la madurez de su vida se enfrentará al siglo XXI, mientras que el protagonista de ‘El Padrino’ es un hombre completamente de los 1900 (muere en 1955 a la edad de 62). Contemplando esta información se puede proceder a la asimilación de los diversos temas tocados en la serie.
El ser italoamericano
A lo largo de seis temporadas de duración, Los Soprano explora constantemente la idea sobre qué implica el ser italoamericano en el siglo XXI. A través de los episodios podemos observar a personajes como Meadow, hija de Tony; o el doctor Richard LaPenna cuestionar el hecho de que a los italodescendientes les etiqueten como delincuentes o gángsters a pesar de que la inmensa mayoría de ellos no se dediquen a actividades ilícitas.
Los Vito Corleone de la vida real como Lucky Luciano, Joseph Bonanno o Al Capone fueron los responsables de que a los italianos y sus descendientes, que en el siglo XX empezaron a habitar ciudades como Nueva York o Chicago, les adjudicaran calificativos relacionados con el crimen a pesar de no incurrir en hechos fuera de la ley.
Los personjes de Los Soprano se asumen italianos en clara diferenciación con respecto de los anglosajones, hispanos e irlandeses; se ven a si mismos solo como transterrados, se asimilan como una minoría que no pertenece del todo a la América dominada por la cultura blanca, anglosajona y protestante. Entienden a su comunidad como un simple trasplante de Italia a Estados Unidos.
Durante un viaje a Nápoles acontecido en la segunda temporada, Christopher Moltisanti, quien por primera vez visita la «madre patria», exclama que «aquí todo es real». Asume que la Italia mental en la que vive en Nueva Jersey no es más que una ficción, la tierra de la que cree formar parte se materializa a través de una travesía interoceánica.
En ese mismo viaje, Paulie Gualtieri intenta compenetrarse con la sociedad napolitana como si fuera un elemento más de la comunidad, no obstante se desilusiona con el trato áspero de la gente y el carácter desconocido de la comida que le ofrecen; la idílica visión que tiene de Italia se desvanece. Al regresar a Estados Unidos se percata de que en realidad es más americano que europeo.
Al acercarse el día de la celebración de Cristobal Colón, los socios de la familia criminal de Soprano se encuentran discutiendo a las afueras de un expendio de fiambres el por qué algunos nativos americanos desean sabotear dicha conmemoración, uno de ellos, Silvio Dante, llega a la conclusión de que es una manifestación discriminatoria antiitaliana.
El matón Furio Giunta, único nativo italiano del grupo, les hace ver a los miembros de la organización que el concepto que tienen sobre Italia es muy distinto al suyo y les explica que al ser originario de la región de Campania (sur) no puede sentir devoción o admirar a un genovés (norte) como Colón. Les cuenta el origen de la división y rivalidad entre la Italia del norte y la del sur, lo cuál por supuesto desconocen.
Se pueden identificar tres dimensiones sobre las que navega la serie en su búsqueda por definir identidad italoamericana.
1. El establecimiento de una patria ficticia italiana, étnica y cultural, en la Costa Este de los Estados Unidos y su lucha en contra de un estereotipo heredado.
2. La versión romántica del lugar de origen al otro lado del Atlántico.
3. Las diferencias conceptuales que tienen de sí mismos un italiano nativo (europeo) y un norteamericano que se asume italiano.
La familia
Uno de los tópicos sustanciales de esta producción corresponde al aspecto de las familias de los personajes. Los Soprano no solo es el apellido de la familia nuclear del personaje, es el nombre de identificación de la corporación mafiosa a la que sirve el protagonista, es su «otra» familia.
Un hombre con carácter explosivo, condición financiera acaudalada y estatus criminal intimidante como Tony Soprano parecería que lleva una vida personal sin contratiempos, no obstante su posición de gángster respetado no le ahorra desencuentros con sus hijos, esposa, madre y hermanas.
Vemos a un Tony a la deriva cuando debe lidiar con el complicado carácter de Meadow, quien se encuentra en la transición de adolsescente a adulta. Por su parte A.J., su hijo varón, abandona la pubertad buscando respuestas sobre su propia vida. Por otro lado tenemos a Carmella, abnegada esposa quien en los lujos comprados por el dinero sucio no encuentra la felicidad que en teoría un matrimonio estable le devería proveer.
El matrimonio estelar de la serie nos muestra el contraste entre una devota practicante que en la iglesia quiere hallar la expiación de la culpa que le causa ser esposa de un mal católico como Tony, quien a lo largo de la serie viola el décalogo de Moisés en cada capítulo: Asesina, roba, desea a la mujer de sus prójimos y deshonra a su madre Livia.
Esta última se vuelve constante objeto de quejas en cada una de las recurrentes visitas que el criminal le hace a una psicólga, la doctora Jennifer Melfi. La personalidad de una madre chantajista se transforma en un grupo de traumas, manías y otras complicaciones psicológicas con las que tiene que lidiar un hombre que debido a su «oficio» debería tener, en teoría, un comportamiento inquebrantable.
Al igual que otras obras que narran historias ambientadas en el contexto del hampa, como Goodfellas de Martin Scorsese (basada en una historia real) o la misma El Padrino, en Los Soprano se abordan constantemente los códigos «de familia» o «de lealtad» que mantiene cada organización dedicada a delinquir.
A diferencia de Henry Hill, protagonista de la cinta de Scorsese. quien como recurso último decidió traicionar a la familia criminal con afán de salvarse a si mismo y a su familia «natural», en Los Soprano vemos lo opuesto en repetidas ocasiones, la hermandad sostenida por los códigos del hampa pesa más que los vínculos afectivos o sanguíneos convencionales.
El panorama psicológico.
Tony es una personalidad magnética, como su propia esposa lo define; a su vez es una persona temida que impone miedo disfrazado de respeto, todo esto amparado por el rango que le otorga su posición en la escalera criminal. Es un seductor nato y agradable comparsa, no osbtante toda esa pantalla de encantador en lo social e intimidante en lo criminal esconde miedos, debilidades y traumas que lo obligan a visitar a la dra. Melfi.
El complicado carácter de una persona se forma a través de sus vivencias y Los Soprano acentúan en ese sentido la importancia de las acciones que desencadenan futuros comportamientos, no solo se limitan a mostrar a un renegado que busca ganarse la vida de alguna forma poco admirable desde un sentido ético, sino que nos enseñan también las contradicciones que pasan por la mente de un padre amoroso que a la vez puede ser un despiadado mafioso que debe cuidar un negocio.
Se entrelazan los ecosistemas familiar, social y cultural para moldear a un personaje que es miembro de una comunidad y que también debe lidiar con sus propios accidentes psicológicos. Los Soprano no es el simple relato de las andanzas criminales de un hombre y su pandilla, es la exploración simultánea de hombre, familia, grupo e incosciente