La entrevista de Christian Martinoli con Enrique Garay, para el canal de Youtube de este último, sacó a la conversación varios temas interesantes para que el futbolero mexicano pueda darse al debate: Selección Mexicana, comparación Hugo-Maradona, así como capacidades y trayectoria de Guillermo Ochoa, sobre esto último quiero ahondar.

No seré yo quien determine cuál es el lugar que ostenta Memo en la historia de los arcos mexicanos, las porterías de esta tierra tienen entre sus nombres más destacados a Antonio Carbajal, Ignacio Calderón, Jorge Campos, Oswaldo Sánchez, etc. y cada quien pondrá a sus favoritos en un hipotético y personalísimo ranking.

Lo que me llama la atención es la defensa ciega de la trayectoria y capacidades del americanista. En primer lugar es preciso recordar que es un buen portero (a secas), de lo contrario jamás habría llegado a Primera División, nunca hubiera jugado dos mundiales y menos participaría como titular en tres equipos de ligas europeas distintas.

La crítica a Francisco Guillermo Ochoa me parece está más dirigida hacia su entorno mediático, que lo cobija con base en deseos y no en realidades, asegurando que pertenece a una dimensión de figura indiscutible que en la práctica no le corresponde.

Ahora bien ¿de dónde saco estas conclusiones? mi primera y más grande evidencia se haya en el año 2014, en el que Ochoa vivió el mejor verano de su vida. En aquellas fechas diversos clubes de Europa buscaban portero, titular o suplente: Atlético de Madrid, Niza, Real Madrid, Arsenal, Manchester United, Manchester City, Levante, Chelsea, Bayern München, Benfica, Real Sociedad, Barcelona, Mainz, Swansea, Braga, entre otros.

Entre los guardametas que fueron convocados a esa Copa del Mundo, varios cambiaron de equipo: Julio César, Pepe Reina, Keylor Navas, David Ospina, Thibaut Courtois, Sergio Romero, Claudio Bravo, Stefanos Kapino, Eduardo.

Hubo otros que no participaron en esa competición, ya sea porque sus selecciones no jugaron el torneo o bien porque sus equipos nacionales no los convocaron, y aún así cambiaron de equipo: Jan Oblak, Marc-André Ter Stegen, Gerónimo Rulli, Willy Caballero, Łukasz Fabiański.

Los ojos del mundo, atentos a las actuaciones de más de una treintena de arqueros, vieron a Ochoa lucir sus capacidades en Natal, Fortaleza y Recife, sin embargo ese desempeño solo fue suficiente para llegar a ser suplente de Carlos Kameni en el Málaga. Entrenadores como Rafa Benítez, Cholo Simeone, José Mourinho, Carlo Ancelotti, Louis Van Gaal, Josep Guardiola, Luis Enrique o Arsene Wenger prefirieron a otros porteros antes que al canterano del América.

En la misma disputa mundialista Ochoa y Claudio Bravo llegaron a octavos de final, el mexicano pasó de ser titular en el Ajaccio a calentar el banquillo en Andalucía. El chileno pasó de ser primer arquero en la Real Sociedad a serlo con el Barcelona en la liga española. A su vez, el equipo donostiarra que vió partir a su guardameta, prefirió apostar por Gerónimo Rulli, quien se encontraba del otro lado del mar jugando para Estudiantes de La Plata.

David Ospina, titular en el Niza, fue contratado por el Arsenal. En ese mismo mercado de transferencias Lucas Veronese, suplente del colombiano, también abandonó el club de la Costa Azul francesa. Ninguna de esas dos bajas fueron suficientes para que Ochoa terminara atajando en el estadio Allianz Riviera.

Los hechos son contundentes, en Europa se prefirió a otros arqueros antes que a Memo en su mejor momento, pensar otra cosa es engañarse. ¿Por qué? Por capacidades, los demás ofrecían cosas que Ochoa no.

Ahora bien, que el tuerto en tierra de ciegos sea el rey es el mejor argumento que el americanista tiene para que su lugar en el presente y en la historia del balompié mexicano lo tenga asegurado, su valentía por irse a Francia tiene ahí su recompensa.

Al mismo americanismo le convendría no tener en un altar a su guardameta, defendiendo esa portería han sido más relevantes Zelada, Adrián Chavez, Moisés Muñoz y hasta Agustín Marchesín, sin embargo parece que criticar a Ochoa sea meterse con el más inmaculado referente entre los tres postes de Coapa.

La defensa enfermiza de Francisco Guillermo Ochoa termina siendo una metáfora de la realidad del futbol mexicano donde, en palabras concretas, nos creemos mucho más de lo que en realidad somos y asumimos que poseemos más de lo que en verdad somos capaces de ofrecer y conseguir… tenemos un futbol que vive en la fantasía.