Teniendo el banquillo de Cruz Azul un nuevo inquilino me es posible hacer algunas reflexiones al respecto, no haré pronósticos ni me pondré en el papel de vidente para anticipar lo que va a suceder, sin embargo los hechos acontecidos en la carrera de Diego Aguirre me dan pie a emitir algunos comentarios.
Más allá de los esquemas tácticos, las cuestiones disciplinarias, los asuntos logísticos y las situaciones referentes a la condición física de los integrantes de la plantilla de Cruz Azul, me propongo nombrar hechos que invitan a pensar en qué cosas pueden cambiar con respecto a lo vivido recientemente en La Noria.
El primero es que su experiencia dirigiendo a equipos populares, mediáticos y con presión por trascender en cada competición que enfrentan es un escenario que ya conoce. No es poca cosa haber pasado por cinco campeones de Copa Libertadores como Peñarol, Internacional, Atlético Mineiro, Sao Paulo y San Lorenzo además de un club valuarte de su liga como Alianza Lima.
La exposición mediática de Aguirre en sus primeros días en México debe tener cierta familiaridad con él dado su paso por equipos importantes de Sudamérica y quizás la única variación que encuentre con respecto a esas experiencias anteriores es que enfrentará a la pusilánime prensa mexicana (hablo de aquella que cubre futbol exclusivamente), especialista en asumirse protagonista del balompié nacional y, voluntaria o involuntariamente, haciéndolo en detrimento de la más elemental inteligencia y respeto al periodismo como oficio decente.
Otro punto que sostengo puede cambiar lo visto en tiempos recientes con la Máquina es el propio origen de Aguirre como futbolista. La Fiera fue un destacado atacante que participó en clubes importantes como los antes mencionados Peñarol, Internacional y Sao Paulo, además de Independiente, Olimpiakos y llegó a jugar en España.
Podría aparentar ser poco relevante este dato, sin embargo me parece interesante precisar ya que desde hace muchos años en Cruz Azul no está al mando alguien que en su faceta de jugador se haya desempeñado como delantero. El último entrenador del primer equipo que jugó la posición fue Jose Luis Saldivar, quien estuvo al mando de la dirección técnica cementera en un interinato algunas semanas en 2004.
Ninguno de los más relevantes inquilinos del banquillo cruzazulino fungió como delantero en su etapa de futbolista. Caixinha, Siboldi, Enrique Meza o Isaac Mizrahi, por ejemplo, eran guardametas; en tanto Paco Jémez, Juan Reynoso o Sergio Bueno eran defensores. Rubén Omar Romano, Sergio Markarián (como amateur), Tomás Boy o Joaquín Moreno fueron mediocampistas cuando se vestían de camiseta y pantalón corto.
¿Dónde se ubica esa relevancia que menciono? En que un equipo, que careció de contundencia frente a las redes rivales el último año, puede valorar más la generación y aprovechamiento de las oportunidades de gol que se presenten de la mano de alguien que vivió de hacer eso precisamente. No es que Juan Reynoso, por citar un nombre, no valorara el atacar y anotar, sino que la perspectiva que Aguirre puede darle a sus futbolistas sobre esta faceta del juego podría brindarnos otro Cruz Azul distinto a lo últimamente visto.
Un DT que se desempeñó en la misma posición que Santiago Giménez e Iván Morales podrá aportarles experiencia y conocimiento para rendir mejor en la función de anotar goles, que no es otra cosa que una de las más requeridas habilidades para los delanteros, independientemente de su aporte en otras tareas sobre el césped. No se discute que con Juan Reynoso hayan entrenado lo necesario para mejorar en esa tarea, sin embargo alguien que vivió la responsabilidad de doblegar al rival a través de las anotaciones algo podrá compartir con ellos en caso de que ambos continúen ataviados de azul para la siguiente temporada.
El hito futbolero más relevante en la trayectoria del nuevo entrenador celeste es la anotación que hizo jugando para Peñarol en el minuto 120 del partido de desempate de la final de Copa Libertadores de 1987. La víctima en aquella ocasión fue América de Cali, que aquel día hilvanó tres subcampeonatos consecutivos del torneo de clubes más importante del continente. De alguna forma lo que ese equipo caleño representó en el futbol del sur, lo terminó encarnando Cruz Azul en México décadas después, la derrota inverosímil como una constante.
Un personaje como Aguirre, con la experiencia de la victoria impensada e improbable en su currículo, es más que bienvenido en un club que más que un director técnico parecía requerir un exorcista. Me parece también pertinente recalcar que es una apuesta de Jaime Ordiales, contrario a Robert Dante Siboldi y Juan Reynoso, entrenadores previos durante su gestión deportiva donde el primero no fue elegido por él en tanto que con el segundo tuvo una mala relación laboral.
Desde la trinchera del aficionado se percibe cierta armonía y concordancia entre dirigencia, dirección deportiva y cuerpo técnico, ahora solo se necesita que los jugadores asuman ese compromiso como propio en pro de la consecución de éxitos deportivos.
